Restaurante Basilia, un refugio del saber, sabor y poder del Pacífico colombiano

Foto: OIM Colombia

Escuchar a Bacilia Murillo, mujer afrocolombiana, fundadora del restaurante “Basilia, Comida Típica Valle Pacífico” a través de un teléfono, un video o en vivo y en directo siempre será motivo de alegría. Su voz transmite tranquilidad y carisma, pues busca expresarse desde el amor y el deseo de enseñar acerca de su región. Esta mujer chocoana lleva más de 38 años cumpliendo su sueño de ser cocinera y portadora de tradición, a través del cual ha logrado visibilizar este arte y la cultura inmersa en los productos usados y los platillos servidos. Es este sueño el que hoy la lleva a tener uno de los restaurantes más reconocidos en comida del mar en Cali (Valle del Cauca), del cual actualmente está estrenando segunda sede en la ciudad. Te invitamos a conocer más sobre Bacilia y su proyecto aquí.

Quienes desean probar o consumir buena comida de mar en Cali, la capital del Valle del Cauca, en diversas ocasiones visitan la galería de La Alameda, uno de los mercados más famosos de la región por su diversidad de alimentos, frutas y comidas típicas. En este lugar, al preguntar por algunos de los platos más deliciosos, naturalmente serán mencionados aquellos que pertenecen al restaurante «Basilia, Comida Típica Valle Pacífico”, pues la magia que inició en un pequeño puesto de comida es hoy una marca empresarial que sigue cosechando frutos para la familia Ibarguen Murillo.

“Inicialmente mi restaurante era una tabla grande de triplex que cubría el mesón (del local). En ese tiempo me tocaba amarrar la tabla a un hierro con una cabuya para que no se cayera la tabla cuando los clientes apoyaban los brazos o a veces con una mano sujetaba el triple y con la otra servía. Fue bastante interesante, porque en vez de estar contenta porque me llegara la gente, yo estaba rogando para que no llegaran porque me daba pena atenderlos de esa manera. Sin embargo, a las personas no les importaba, llegaban y yo les daba de a cucharadita para que probaran mis platos y me compraban”, expresa entre risas Bacilia Murillo.

Los proyectos de Bacilia han contado con la colaboración de conocidos, la sororidad entre amigas o manitas (hermanitas) que también se dedican a la gastronomía de la región Pacífico, pero sobre todo con la unión y el trabajo familiar; resultado de ello es la apertura de la segunda sede del restaurante, lugar que le ha dado tanto reconocimiento, logro del que se siente muy orgullosa.

Igualmente, esta mujer de sonrisa amplia y porte imponente ha sido apoyada por el Programa Inclusión para la Paz (IPA) de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), implementado por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) a través del proyecto “Saberes y sabores de Santiago de Cali” el cual se enfocó en caracterizar en la ciudad de Cali las cocinas afrocolombianas con raíces en las diferentes regiones del litoral Pacífico colombiano. Este proceso ha permitido aportar al mejoramiento de la calidad de vida de las mujeres beneficiadas, además de dignificar e impulsar sus proyectos y emprendimientos a través de la visibilización de los conocimientos y saberes de la cocina tradicional como acciones que contribuyen a la reducción de desigualdades, el trabajo decente y el crecimiento económico, y la equidad de género, temas que desde la Objetivos de Desarrollo Sostenible número (5, 8 y 10) son apalancados por el acompañamiento del Programa IPA a través de su apoyo a estas iniciativas.

Así narra su historia Bacilia (Entrevista):

¿Cómo nace la idea de crear una nueva sede?

B.M: La idea del nuevo restaurante surgió por amor a mi hijo, Wilson Andrés Ibarguen Muriilo, porque él pertenecía a la Policía, entonces no me gustaba que estuviera en la institución por los diversos inconvenientes que se han presentado y por el constante peligro. Fue por eso que empecé a pensar y planear una estrategia nueva de trabajo para él, en la que se sintiera más a gusto y pudiésemos trabajar todos -como familia-. Al mismo tiempo que yo estaba pensando en esto, el dueño del local en el que yo tengo el restaurante en la galería La Alameda me decía constantemente que tenía un nuevo local para alquilarme, y yo solo pensaba “yo sola con todo esto no puedo seguir (administrando)”, entonces apenas mi hijo salió a vacaciones yo le dije que tenía la opción de montar una nueva sede del restaurante y yo quería que él la administrara… Y no lo dudó, de una me dijo “Mami, claro que sí, hagámosle”. Y esa era la idea, que su vinculación a este nuevo proyecto fuera voluntaria.

¿Hace cuánto están trabajando en este proyecto?

B.M: Este ha sido un proceso de más de seis meses de colaboración de todos mis amigos y conocidos; y la verdad es que la nueva sede ya estaba lista desde octubre, pero por todo el tema de la pandemia no habíamos podido abrir.

“El lugar es acogedor, es bonito. Este nuevo restaurante fue hecho con mucha ayuda, pero la ayuda de amigos que me han venido a decorar, que me han fiado y confiado su trabajo, porque me conocen, saben que soy responsable y ven en mi esas ganas de salir adelante.” cuenta Bacilia M.

¿Qué diferencia a esta nueva sede?

B.M: Este negocio es diferente porque fue creado por amor a mi familia, a mi hijo, porque acá tenemos cocina en vivo – ese era un deseo que tenía desde hace rato, porque así aprendí yo en mi Pacífico, así cocinamos en la región, compartiendo-. También, tenemos aire acondicionado. Esta sede la tenemos decorada con elementos, colores, accesorios, pinturas y frases del Pacífico colombiano, tengo unos murales hermosos de los famosos que me han venido a visitar al restaurante y fotografías de mujeres negras, que siempre son mi orgullo. Es muy acogedor, tiene color, tiene vida. Tiene muchos detalles que en realidad en la plaza no hay, y con eso no estoy demeritando mi negocio dentro de la plaza, porque ese es mi negocio número uno y será el número uno toda la vida, y por él es que estoy aquí en este momento también.

Por otro lado, Bacilia cuenta con emoción que tiene cuatro hijos, y que era el número que siempre deseó. De hecho, su hija Diana Castro Murillo, quien también heredó el amor a la cocina, especialmente en repostería y pastelería es actualmente socia y compañera de Bacilia.

“Mi familia está muy feliz con este nuevo proyecto, todos dicen que como he sido tan trabajadora y guerrera, este es un logro que ya veían venir – de hecho, ellos dicen que yo he sido más juiciosa que todos ellos juntos (risas)- y pues ahora tenemos un espacio más privado para nuestros encuentros y celebraciones” comenta emocionada Bacilia.

Otras personas que representan para Bacilia una gran familia son las cocineras tradicionales que también migraron del Pacífico a la capital del Valle del Cauca en busca de oportunidades, con las cuales se ha conectado y aliado. De ellas nos cuenta:

¿Tiene pensadas nuevas alianzas con otras entidades o cocineras tradicionales?

B.M: Sí claro, hemos estado trabajando en ello. La idea con mis amigas y hermanas de camino es que las portadoras de tradición del Pacífico tengamos un espacio en el que cualquier mujer cocinera, de Nariño, del Cauca, Buenaventura, Chocó, etc., que necesite un espacio con sentido y valor de la región para hacer sus talleres en la ciudad (Cali), pueda venir, nos aliemos. Por ejemplo, con la Secretaría de Turismo de Cali hemos estado planeando talleres; además, estamos trabajando con la misma secretaría estrategias para invitar a las y los extranjeros a conocer la gastronomía de la región a través de mi restaurante.

¿Por qué es importante ampliar y replicar estos lugares que salvaguardan la tradición culinaria, cultural y saber de la región Pacífico?

B.M: Es muy importante porque queremos rescatar nuestra gastronomía, nuestra cultura; porque cuando uno llega a la ciudad vamos perdiendo identidad. Entonces con iniciativas como este restaurante y los procesos de cocina colectiva -como el que hicimos con la profe Elsis Valencia y con ustedes (Programa IPA) en el proyecto “Saberes y sabores de Santiago de Cali”- se reconstruye ese saber, se fortalece esa transmisión de conocimientos… cuando uno participa en estas iniciativas siente su tierra muy cerca, hace la comida con más pasión, replica los mismos platos que uno hacía más pequeño o joven en el territorio y esa es una forma de salvaguardar toda la riqueza que tenemos.

¿Cuáles son los tres platos imperdibles del restaurante Bacilia?

B.M: Bueno, nosotras estamos manejando muchos platos…Para empezar con la recomendación, les cuento que acá implementamos el arroz de maíz, ese es un plato que hacían desde pequeñita en mi casa, lo hacía mi abuela, mi abuela le aprendió a su mamá y así ha pasado de generación en generación, y ahora lo he llamado arroz Bacilia, porque lo podemos hacer con mariscos o con carnes ahumadas.

Por otra parte, tenemos el atollado de mariscos o de carne, un plato muy del territorio y la región, porque ese plato era un plato rendidor, ya que se preparaba donde tenían jornaleros o donde había gran numero de personas en las familias.

Finalmente, otro plato que recomiendo es el sancocho de pescado que no puede faltar, que es el que hemos comido en el Pacífico toda la vida y lo hacemos tal cual.

El restaurante Bacilia, que lleva impregnado el carisma, energía y saber de su fundadora, ha llegado a diversos países como México y Estados Unidos de los cuales se han interesado en aprender a través de talleres, visitas turísticas y cocina en vivo, actividades que no solo destacan las preparaciones de la región Pacífico, también visibilizan los saberes ancestrales, las historias tejidas entre mujeres portadoras de tradición y la diversidad presente tanto en las frutas como en las hierbas de azotea.

“Para mi esta nueva sede significa amor, organización, progreso para la familia, dignidad, homenaje a mi región y mucho poder positivo. Es un lugar que tiene mucho carácter, un lugar muy lindo, un lugar que espero siga siendo un refugio para quienes pertenecemos a la región Pacífico y no estamos en ella, y para quienes quieren conocer respetuosamente nuestra cultura, nuestra cocina, nuestro valor” expresa con alegría Bacilia M.

Por: Redacción Inclusión para la Paz (IPA) – OIM Colombia.