Magdalena Molina: alegría y gratitud en medio de la adversidad

Foto: Omar Contreras

Se llama Magdalena Molina, tiene 61 años, de mirada serena, piel trigueña, baja de estatura, pero siempre con una sonrisa en su rostro. Vive con su esposo y su hermano, en Ciudad Equidad manzana 6, el barrio más extenso de Santa Marta.

«Desde el comienzo de la pandemia me he sentido muy triste, porque no he podido ver a mis hijos, a mis nietos, ya que se encuentran lejos. Pero reconozco que debo estar en mi casa, ya que junto a mi esposo pertenecemos a la tercera edad, y sé que somos más propensos a contagiarnos y morir por este virus».

Una mujer fuerte, alegre, amable, trabajadora, solidaria y responsable es Magdalena, quien siempre recibe con agrado cada vez que le llevan un almuerzo a la puerta de su casa, siempre positiva contagiando con su alegría.

«Gracias a Dios con estos almuerzos que nos han brindado la Fundación Casa en el Árbol, el Hotel Zuana, la Constructora Bolívar, y a la labor que desempeñan cada uno de los jóvenes que reparten el alimento día a día, no he pasado hambre y sé que muchas familias en la comunidad están agradecidas al igual que yo», asegura Magdalena.

¿Para usted qué es lo positivo frente a la crisis sanitaria que estamos viviendo? Le pregunté.

Mirándome a los ojos me dijo: «Lo bonito es que hay gente de buen corazón que está pendiente de nosotros, que por lo menos hay quienes no se olvidan de la tercera edad, con un almuerzo es más que suficiente».

Un grupo de 60 voluntarios conformado por líderes, jóvenes y mujeres emprendedoras son los encargados de llevar día a día un plato de comida a su comunidad. En total van 204.000 mil almuerzos entregados desde el mes de abril, que han sido donados por el Hotel Zuana y la Constructora Bolívar. Adicionalmente, vienen trabajando en temas como liderazgo, confianza  y convivencia pacífica con la Fundación Casa en el Árbol, como parte del Programa Alianzas para la Reconciliación (PAR) de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y ACDI/VOCA.

Por: Omar Contreras.