La fundación que ayuda a venezolanos y colombianos en Tunja

Anny Uribe Táriba, cofundadora de la Fundación Cultural Simón Bolívar, es una de estas personas que llegaron a Colombia desde Venezuela en los últimos años. Desde 2015 vive en Tunja con su esposo, un colombiano que vivió 40 años en territorio venezolano y que ahora es uno de los más de 400 mil retornados que, según cálculos de la Cancillería, regresaron al territorio nacional.

Así, desde la labor de ambos y desde el sentimiento altruista, nació en 2017 la fundación. “Mi esposo se formó como músico y fue profesor del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Infantiles en Venezuela. Nuestra intención era sembrar esa semilla cultural en Tunja y rescatar esa área que está muy perdida en la ciudad. De este modo, comenzamos a trabajar con niños de poblaciones vulnerables en la formación académica musical”, cuenta Uribe Táriba.

Esa fue la intención inicial: alimentar el alma a través del arte, la música y la cultura en general. Sin embargo, las necesidades diarias de la gente y sus urgencias les hicieron ver que su trabajo tenía que tener también una dimensión de asistencia social. Para potenciar este trabajo y multiplicar su impacto, en 2018 la Fundación abrió el refugio Hogar del Espíritu Santo. Un albergue al cual los migrantes y colombianos retornados podían llegar para descansar, bañarse y tener una comida caliente.

A sus labores de orientación, ayuda y asistencia social cotidianas, se suma ahora la titánica tarea de proteger a quien lo necesita durante la coyuntura sanitaria del covid-19. Gracias a recursos de la Embajada de Estados Unidos, el Consejo Noruego para los Refugiados y Aid Live Foundation, se han reunido unos 560 mercados para las poblaciones más vulnerables en Tunja. 

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