La Acuaponía, una estrategia para contribuir a la seguridad alimentaria de Vichada, La Guajira, Caquetá y Cauca

Foto: OIM Colombia

La emergencia sanitaria generada por el COVID-19 amenaza el acceso a alimentos de las poblaciones más vulnerables en el mundo. En Colombia las alarmas por el riesgo de desnutrición están encendidas, pues las cuarentenas, las interrupciones de los mercados y del comercio, pueden llegar a comprometer la seguridad alimentaria de los hogares. En este escenario, los sectores más vulnerables del país, como los migrantes, los desplazados, las comunidades que han padecido el conflicto armado y las que ya sufrían altos niveles de inseguridad alimentaria, son los más afectados.

Por esoen línea con el objetivo número dos de desarrollo sostenible, y con el objetivo de mejorar el acceso a fuentes de alimentos y de fortalecer las capacidades y habilidades ciudadanas y colectivas que contribuyan a la protección de la niñez y la adolescencia, la Consejería Presidencial para la Niñez y Adolescencia y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), con apoyo técnico y financiero de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), hicieron entrega de un sistema de cultivos acuapónicos en el Internado Aceitico de Puerto Carreño (Vichada), el Resguardo Indígena Nasa de Huellas en Caloto (Cauca), en la Institución Educativa El Caraño de Florencia (Caquetá), y –en alianza con la Agencia para la Reincorporación Nacional (ARN)–, en la Institución Educativa Técnica Agropecuaria del corregimiento de Conejo en Fonseca (La Guajira).

La acuaponía es un sistema de producción de alimentos sostenible que combina en un mismo espacio el cultivo de peces y de hortalizas a través de la recirculación del agua: los desechos orgánicos producidos por peces son utilizados como alimento para las plantas, las que, a su vez, actúan como filtro biológico al limpiar el agua para los peces. Este sistema permite optimizar al máximo los recursos naturalesgenera alimentos libres de pesticidas, en menos tiempo y no contaminan el ambiente.

Además de la producción autónoma y responsable de alimentos seguros y nutritivos, y de la implementación de un proyecto productivo que contribuye a la seguridad alimentaria en estos municipios, esta iniciativa también busca ser un punto de encuentro para el desarrollo de acciones colectivas que fortalezcan los vínculos y entornos protectores de los niños, niñas y adolescentes, sus familias y sus comunidades.

El montaje e instalación de este sistema acuapónico se realizó en la Institución Educativa Aceitico, ubicada a tres horas y media de distancia de la cabecera municipal de Puerto Carreño, donde también se formará y capacitará a los estudiantes y personas de la comunidad que estarán a cargo del mantenimiento del sistema.

Para Pedro Ipuja, rector de la Institución Educativa Aceitico –ubicada a tres horas y media de distancia de la cabecera municipal de Puerto Carreño y donde se instaló el sistema acuapónico–, este proyecto “es un gran aporte. No solo para la institución educativa, sino para la comunidad, pues en los alrededores no existe algo así, y este proyecto ha motivado a los padres y a la comunidad a conocer el proceso de la siembra, y la importancia de una adecuada alimentación para la familia. Sabemos que esto nos impulsará a generar estrategias de producción de alimentos para todos”.

Alrededor de la implementación de este proyecto productivo se hizo entrega de kits escolares, kits de educación menstrual y herramientas educativas digitales para uso de los docentes, con el objetivo de seguir fortaleciendo estos entornos educativos que, además de promover el acceso y consumo de alimentos, también son un espacio para la apropiación del conocimiento y la exploración de intereses, aspiraciones y talentos que favorezcan la construcción del proyecto de vida desde la legalidad.

Con este proyecto, se continúa aunando esfuerzos entre el gobierno nacional y la cooperación internacional, en el marco de la Gran Alianza por la Nutrición, para favorecer el desarrollo integral, disminuir la inseguridad alimentaria y la prevalencia de desnutrición en niños, niñas y adolescentes, especialmente en el marco de la pandemia generada por el COVID-19.

Por: Redacción Programa Prevención, Desmovilización y Reintegración (PDR) – OIM Colombia.