Alas nuevas para las mujeres del Valle del Cauca, Magdalena y Bogotá

Foto: OIM Colombia – Programa Inclusión para la Paz

La Red Mariposas de Alas Nuevas está conformada por organizaciones y mujeres negras y afrocolombianas que tienen como propósito acompañar, comadrear e impulsar, de manera colectiva, a otras hermanas, amigas, vecinas y/o conocidas que han sido víctimas de situaciones de violencias en los municipios de Buenaventura, Cali, Tuluá y Dagua en el departamento del Valle del Cauca, Santa Martha en Magdalena, así como en Bogotá.

Fue en 2010 cuando se empezó a gestar la Red de Mariposas, a partir de un diagnóstico social realizado por lideresas del Distrito de Buenaventura para identificar cómo las mujeres y las niñas estaban viviendo la violencia en contexto del conflicto armado; este diagnóstico hacía parte del proyecto “Solidaridad vecinal y liderazgo afectivo, apoyado por ventana de género” de UNIFEM y una de las lideresas participantes del proceso era Bibiana Peñaranda, filósofa y especialista en derechos humanos, quien hoy en día se identifica como una mujer negra feminista, antirracista y activista contra la violencia racista y de género.  

“Cuando hicimos ese diagnóstico nos dimos cuenta que las mujeres estaban viviendo sus dolores en soledad, con miedo, porque no podían hablar. Estaban viviendo un rompimiento en las relaciones personales a raíz de la guerra. Además, que los liderazgos estaban bajando la intensidad porque en ese tiempo asesinaron a una lideresa reconocida y varias habían bajado la fuerza de su accionar”, cuenta Bibiana.

En el marco de este proceso, dice, se conversó sobre la forma tradicional y ancestral de transformar los conflictos que se presentaban en la comunidad, se indagaron las maneras como abordaban las discusiones y las soluciones que salían a partir de éstas para afianzar las relaciones colectivas, fortalecer los liderazgos de las mujeres y buscar formas de sanar como comunidad.

Asimismo, se trabajó en el impacto o daño producido por el racismo, es decir, “cómo ellas sentían que el racismo había atravesado sus vidas, sus cuerpos y los dolores que había por eso”, expresa Bibiana.

Fue a partir de estos hallazgos y de diversas conversaciones colectivas que las mujeres de Buenaventura decidieron unirse para encontrar métodos ancestrales y espirituales que les permitieran vivir y sanar sus dolores, ahora de manera colectiva, a través de una red de sanación, donde se pudieran encontrar, teniendo como base la confianza y sobre todo, donde se lograra confidencialidad y respeto por cada uno de los procesos. Cabe destacar, que el acompañamiento a las mujeres de Cali, Tuluá, Dagua, Santa Martha y Bogotá se ha gestado a través del intercambio de experiencias en los territorios impulsados desde la Red Mariposas.

El comadreo para transformar vidas…

A partir de la creación de la Red Mariposas de Alas Nuevas, se empezaron a recuperar diversas prácticas ancestrales que permitieran crear estrategias de sanación y acompañamiento colectivo entre las integrantes. Una de esas prácticas fue el comadreo, el cual -como lo explica Bibiana- se empieza a gestar desde el ritual del agua de socorro, muy conocido y practicado por las comunidades negras en los territorios, en el cual el agua del socorro se convierte en el primer bautismo que se practica al ser humano cuando nace, incluso antes del bautismo. Quien lo realiza es una persona de gran confianza, muy cercano a la familia.  Este acto es un compromiso de acompañamiento, cuidado, educación y protección que asume la persona que aplica el agua de socorro.

“(…) escogimos ese acto ancestral como un escenario para poder encontrarnos las mujeres y confiar una en la otra sin juzgarla, y que aunque tuviéramos maneras distintas de pensar, de resolver o de tramitar los conflictos, no seríamos enemigas porque somos comadres y uno con la comadre se puede pelear, pero no se vuelve enemiga de ella, no le haces mal”, narra Bibiana.

La Red Mariposas ha liderado la creación de una escuela de “Formación Permanente Pacífica y Política, un efecto Mariposas para la vida”, donde se han elaborado y diseñado diferentes módulos de formación con enfoque antirracista y feminista para mujeres y población LGBTIQAPA, que son atendidas y/o que han sido víctimas de diversas violencias. Para Bibiana, la escuela cuenta con seis módulos fundamentales para trascender y aprender en esta red de sanación:

· Módulo Cimarronaje, en el cual se recuperan los aportes históricos y actuales de mujeres negras, afrodescendientes, “eso que no se aprende en ninguna institución educativa, pero que nos hace falta para alimentar las narrativas históricas que nos muestre y en el que nosotras mismas nos veamos.”

· Módulo sobre masculinidad sin violencia, el cual llaman “descubriendo el patriarca que llevamos dentro”, y en el que se proponen reconocer cuáles son las prácticas culturales que muestren las relaciones de poder que generan dependencias negativas y que las mujeres continúan replicando de manera no consciente en sus entornos, aportando a mantener acciones excluyentes y no equitativas en sus comunidades.

· Módulo sobre espiritualidad feminista, el cual se desarrolla por medio del teatro, “un escenario de vida y reconocimiento de aquellas violencias simbólicas; a través del teatro las mujeres viven en su diversidad.”

· Módulo sobre el cuidado de sí y el cuidado mutuo, a través del cual se identifican las prácticas cotidianas que permiten sanar los dolores espirituales e internos de todas las mujeres, no sólo las de pertenencia étnicas, convirtiéndose también en una estrategia de recuperación de la memoria ancestral de los territorios.

· Módulo sobre derechos de las mujeres, en el que las participantes de la red aprenden desde terminología hasta rutas de atención y/o acompañamiento de mujeres en caso de presentarse un hecho de violencia en sus vidas.

· Módulo de feminismos negros e indígenas comunitarios y populares en el cual se busca reconocer su accionar feminista junto a la propuesta de otras mujeres negras, manteniendo el trabajo comunitario y popular.

Actualmente la Red Mariposas Alas Nuevas, desarrolla alianzas interinstitucionales con las entidades encargadas de dar cumplimiento a la ley 1257 y otras leyes sobre los derechos de las mujeres en el territorio con el fin de mantener activa y enlazada la ruta de atención desde la red de comadres.

Terapias psicoespirituales colectivas para sanar las violencias de género…

La Red Mariposas de Alas Nuevas se ha enfocado en crear diversas estrategias psicoespirituales de acompañamiento entre comadres, a través de las cuales se aprende sobre el duelo y se realiza la atención en crisis frente a casos de violencia. La terapia psicoespiritual parte de preguntar y escuchar a las personas que se atienden sobre qué desean y en qué quieren que se les acompañe, sin juzgar, ni tampoco indicar de manera apresurada la ruta a seguir. La clave de la Red es que se respeta cada proceso y se brinda el tiempo necesario, para tomar la decisión a su ritmo y a su tiempo.

La dimensión psicoespiritual como “un acompañamiento, un comadreo, tiene que ver con la búsqueda de la sanación, desde la fe, con raíces africanas y la recuperación de dichas prácticas de sanación ancestral”, explica Bibiana.

Actualmente, la Red es acompañada por el Programa Inclusión para la Paz de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) implementado por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), a través del proyecto “Comadronas de paz curando desde la verdad en los territorios – Alas Mariposa” a través del cual las acciones de sanación del territorio y la sanación étnica ha permitido documentar el proceso de verdad con enfoque de género antirracista y reparador, fortaleciendo los liderazgos afectivos comunitarios, la seguridad de las mujeres y la visibilización de la población sexualmente diversa, LGBTI.

“Con el Programa IPA hemos tenido un proceso importante, porque aparte del proyecto que venimos implementado hemos tenido la posibilidad de dos cosas más: lo primero ha sido lograr comunicar casos de racismo en la guerra, en alianza con la Comisión de la Verdad y segundo, el acompañamiento a la construcción de la política pública de la población sexualmente diversa LGBTI”, cuenta Bibiana Peñaranda.

Con el trabajo que adelantan organizaciones como la Red Mariposas de Alas Nuevas se ha logrado impactar en las regiones donde la Red tiene incidencia, de acuerdo a los Objetivos de Desarrollo 2030 (ODS), promoviendo la igualdad de género, la salud, bienestar, educación de calidad y la reducción de desigualdades de las comunidades étnicas.

“En la red consideramos que desde lo colectivo hay mucho más poder, y se transforman las vidas mucho más rápido y de manera profunda. En este sentido, consideramos que la sanación se puede provocar dentro de un colectivo de mujeres que hayan o no sufrido violencias, pues la fuerza de cada una es la que transforma vidas”.

Por: OIM Colombia – Programa Inclusión para la Paz – IPA